¿Tengo que cambiar de programa de contabilidad?
No. Trabajamos con el que ya usáis.
Recoger papeles, teclear facturas, cuadrar el banco, contestar lo mismo una y otra vez. Nos encargamos de esa parte repetitiva para que tu equipo vuelva a lo suyo: asesorar. Con vuestro programa de siempre y con la última palabra en vuestras manos.
30 minutos por videollamada, sin compromiso. Después te mandamos una propuesta por escrito con todo detallado.
Lo que falla es que el trabajo que se repite se come las horas que deberíais dedicar a asesorar.
dice que cada norma nueva le da más trabajo.
no encuentra gente preparada para contratar.
cree que la profesión ya no atrae, y el motivo que más se repite es el exceso de papeleo.
Fuente: Barómetro de la Asesoría 2026, Wolters Kluwer.
No hace falta cambiarlo todo de golpe, porque vamos de menos a más. Empezamos por lo que más os duele y vamos sumando.
Tus clientes siguen mandando sus facturas por correo, como ya lo hacen. Se guardan por cliente y por trimestre, y si falta algo, el cliente recibe un aviso antes de que venza el plazo. Tú ves de un vistazo quién está al día y quién no.
Proveedor, fecha, base, IVA: se sacan de cada factura y de cada extracto del banco y quedan listos para pasar a tu programa. Lo que no está claro se marca para que lo mire una persona.
Antes de cada modelo te llega una lista con casos raros: facturas repetidas, movimientos del banco sin justificante, importes que no cuadran... para que lo puedas revisar antes de presentarlo a Hacienda.
Qué tiene que mandar, cuándo vence su modelo, si ha llegado lo que subió. Tus clientes tienen respuesta al momento. Cualquier duda de impuestos, de contratos o delicada pasa siempre a alguien del despacho.
El autónomo o la empresa que llega rellena sus datos y sube su documentación. Cuando termina, su expediente ya está creado.
Trabajamos con lo que ya usáis: a3, Sage, Holded, ContaSol o Excel. No tenéis que migrar nada.
Nada se contabiliza ni se presenta sin que lo revise alguien de tu equipo.
Todo se monta a nombre del despacho, queda documentado y respeta la protección de datos. Si algún día dejamos de trabajar juntos, sigue siendo vuestro y sigue funcionando.
La parte automática hace los recados. La conversación con el cliente sigue siendo tuya.
Si sabe usar el correo, sabe usar esto. Os enseñamos a usarlo y estamos ahí cuando surja una duda.
Por videollamada, para conocernos y ponernos cara. Nos cuentas cómo trabajáis y dónde se os van las horas.
Te mandamos qué haríamos, en qué orden y cuánto cuesta, con todo detallado. La lees con calma y decides.
El que más tiempo os quita. Lo probáis con unos cuantos clientes y vemos cuántas horas os ahorra antes de ir a más.
Recibes un informe con lo que ha funcionado y lo que conviene ajustar.
30 minutos por videollamada, sin compromiso.
No. Trabajamos con el que ya usáis.
Por eso nada se da por bueno sin que lo revise una persona del despacho. Lo que no está claro se marca como duda y se queda ahí hasta que alguien lo mira. La firma sigue siendo vuestra y el control también.
Lo mínimo. Pueden seguir mandando sus facturas por correo, como hasta ahora.
A nombre del despacho, bajo vuestro control y documentado. Te contamos con detalle qué se guarda, dónde y quién puede verlo antes de empezar.
Depende de lo que necesitéis. Después de la llamada te mandamos una propuesta por escrito con el coste detallado. Empezamos por un solo proceso para que veas el resultado antes de ir a más.
No. Lo dejamos montado, os enseñamos a usarlo y estamos disponibles para lo que surja.
Verifactu depende del programa con el que factura cada uno, y no lo sustituimos. Lo que sí hacemos es que la documentación os llegue antes y ordenada, que es lo que más se complica cuando cada factura cuenta en el momento.
Al Habla. Somos dos personas, en Valencia y en Málaga, y trabajamos en remoto. Llevamos años montando automatizaciones y procesos para empresas de todos los tamaños, siempre con las herramientas que ya usan.
Adrián está en Valencia y Mey en Málaga. Trabajamos en remoto, y si algo falla, nos escribes a nosotros directamente.

Sabe hacer que la inteligencia artificial escriba y conteste como lo haría una persona, conectar programas para que el trabajo repetido se haga solo y crear aplicaciones online desde cero.

Desde 2019 trabaja en todo el camino que hace un cliente: desde que alguien ve un anuncio o pregunta por primera vez hasta que compra, y lo que pasa después. Sabe en qué punto se pierden los clientes y cómo evitarlo.